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Rama Judicial de Puerto Rico

Vía conciliadora lejos de la corte

enero de 2006

Este artículo fue publicado en la edición dominical de El Nuevo Día, el 28 de enero de 2006. Incluído en forma íntegra para beneficio de los usuarios.

Por: Daniel Rivera Vargas
End.drivera@elnuevodia.com

"Felicito a ambos por aceptar esta reunión y eso quiere decir que están dispuestos al diálogo".

El sicólogo social José "Tato" Ruiz Domenech comenzó así la mediación entre Jenniffer y Enrique, un matrimonio roto que ahora disputa detalles respecto al cuido de sus hijos.

Apenas se miraron. Lucían molestos. Sentados en dos sillas uno al lado del otro, sus cuerpos se inclinaban hacia el extremo más alejado del ex cónyuge. A veces se tiraban indirectas. No debían hablarse entre ellos, y cuando comenzaron a hacerlo -en el espinoso tema de las pensiones- por poco se acaba la mediación en un arrebato de ira.

"A mí no me vengas con ese cuento. Si no vas a decir la verdad, me paro y me voy", dijo Enrique en una de las pocas ocasiones que el joven alzó la voz.

Pero no ocurrió, y continuó el proceso de mediación, una forma simple -son las partes negociando con la ayuda de un tercero imparcial-, económica -no hay abogados- y rápida -se pacta en días- de tratar de zanjar conflictos, auspiciada por la Rama Judicial a través del Negociado de Métodos Alternos.

Enrique y Jenniffer acudieron a mediación para resolver un problema de relaciones paternofiliales, pero la mediación se usa para casi todo problema entre dos partes, incluso debates de dinero.

La mediación es un proceso confidencial (El Nuevo Día participó en calidad de observador y con la condición de no revelar los verdaderos nombres de la pareja), en que dos partes en conflicto tratan de llegar a un acuerdo, sin que intervenga un juez.

El problema con el juez es que muchas veces la solución no es del agrado de ninguna de las partes, pero si es por mediación, aunque ante incumplimiento siempre pueden ir a corte, son los afectados los que deciden.

"Si hay un problema y ustedes son los dueños del problema, ustedes son los mejores dueños de la solución", dijo Ruiz Domenech.

Fructífera intercesión

Los centros de mediación existen hace 23 años y Ruiz Domenech, quien dirige el de San Juan, aseguró que uno de cada cuatro casos que acuden a sus oficinas acepta mediar. En 90% de esas ocasiones se logran acuerdos y éstos se cumplen en 80%.

Si ellos no pueden mediar, los orientan de a dónde pueden ir, que puede ser incluso un referido al tribunal. Explicó que se exige que los mediadores tengan estudios de maestría, aunque no necesariamente en áreas de sicología, como él, y dijo que incluso hay abogados mediadores.

En el caso de Jenniffer y Enrique la mediación se dio la semana pasada a una hora en la que ambos podían ir sin afectarse mucho en sus trabajos. A eso de las 3:00 de la tarde Ruiz Domenech comenzó a hablar en su pequeña oficina con cada uno por separado, en parte para obtener el permiso de ellos para que El Nuevo Día observara.

El diálogo con la pareja comenzó a eso de las 4:30 de la tarde con Ruiz Domenech explicando sus reglas a estos adultos de cerca de 30 años: Hable uno a la vez, no hablen entre ustedes, no interrumpan, no se griten, y no se digan cosas lastimosas.

Las reglas, según transcurrió la mediación entre Jenniffer y Enrique, no se obedecieron al pie de la letra.

Como Jenniffer gestionó la reunión, ella habla primero, dijo Ruiz Domenech.

"Hubo un incidente que se malentendió", dijo de entrada Jenniffer, e inmediatamente Ruiz Domenech, con un estilo conciliador, la detuvo: "No hay acuerdos si nos enfocamos en hechos pasados que hayan creado alguna estática".

"Los invito a tener una visión de futuro", añadió.

Jenniffer planteó que el problema era que ella necesitaba fechas fijas en las que él recoja a los dos niños de la pareja, porque actualmente él trata de buscarlos cuando desea.

"Días fijos, como toda pareja", dijo Jenniffer.

El se restregaba los dedos y aceptó, pero luego dijo que quiere la posibilidad de rotarlos. "No lo hago por molestar", dijo Enrique. "Lo has tratado de hacer hace mucho tiempo", respondió ella.

El problema era que ambos deseaban que sus hijos compartieran con otros niños que ahora son parte de sus vidas, en el caso de ella con los hijos de otras vecinas del piso y en el caso de él con los hijos de su nueva compañera.

"En función de lo que dicen (lo que buscan) es chévere para los nenes, los dos tienen el mismo interés", dijo Ruiz Domenech.

Jenniffer sugirió que él lo hablara con su compañera. Enrique aceptó que podía discutirlo, pero se imaginaba la respuesta de Anna, que por qué debía ella cambiar sus horarios. Jenniffer, como hizo con frecuencia, jugaba con sus uñas.

Más tarde ella le dijo a él "intransigente". El respondió; "esa palabra es interesante", y entonces Ruiz Domenech intervino: "Yo la quiero manejar".

"Eso depende de donde uno se ubique, así que yo sugiero no usar esas expresiones porque se prestan al ataque y si a mí me atacan yo me defiendo", dijo Ruiz Domenech.

Ambos aceptaron.

"Una pregunta", planteó Enrique. "Si lo hacemos dos fines de semana ella y dos fines de semana yo".

Ella dijo no tener problemas, si él se comprometía a cumplir con las actividades extracurriculares de los niños del sábado.

"La idea de él me parece buena", agregó Jenniffer. "Dos fines de semana sí, dos fines de semana no".

"¿Y no habría problema?", cuestionó Ruiz Domenech. "No", respondió cada cual por su lado. "Es 'fifty fifty' (partes iguales)", agregó Enrique.

Acuerdo logrado

Aunque hubo otras recriminaciones respecto a que él, en ocasiones, no ha devuelto la ropa con la que le enviaron a los hijos, la mediación en esta pareja que apenas se tolera ya rindió un acuerdo.

No llegaron a ponerlo por escrito porque la discusión se caldeó al entrar a otro tema: La pensión.

Comenzaron a hablar de cantidades, que él no estaba pagando, luego se dijeron que el trámite estaba en la Administración de Sustento de Menores, en una él se levantó de la silla para buscar un recibo del depósito bancario más reciente aunque ella no buscaba evidencia, y Enrique usó indirectas respecto al alcohol que bebía su ex esposa.

Luego él reclamó que por qué tiene que pasar pensión por los meses de vacaciones que los niños pasan con él. "Es injusto que si yo le doy (en ese periodo de vacaciones) techo, comida, todo, porque tengo que pagarle la pensión", dijo Enrique. "¿Por que si los niños están acá, yo tengo que mantener a la mamá?"

Ella se río.

Como si el tema fuera frecuente en estas mediaciones, Ruiz Domenech ofreció varias respuestas: Primero, que la pensión no responde al tiempo, sino al total de las necesidades de los menores; segundo, que si en la casa donde suelen vivir los niños surgen necesidades, como que estalle la estufa, son los padres custodios los que tienen que pagar esa reparación, mientras el compromiso económico del padre no custodio se mantiene fijo y que, tercero, la pensión es una orden judicial con la que deben cumplir.

"Yo entiendo que es así, pero es injusto. Sólo lo quiero dejar para el récord y si se lo tengo que pagar en la corte, se los pagaré", dijo Enrique.

"Esto no es una corte", recordó Ruiz Domenech.

Más tarde Jenniffer hizo un reclamo de cuando ella y Enrique "eran familia" y Ruiz Domenech replicó "corrección, siguen siendo una familia, está papá, mamá y los nenes"

Poco después Enrique expresó que se siente acorralado por las circunstancias, y que Jenniffer no le contesta las llamadas y que incluso no los vio el Día de los Padres porque ella se "escondió" en la playa.

Ella lo negó, y ahí él amenazó con irse.

Ruiz Domenech pidió que no se enfocaran en el pasado. Ella poco después replicó que los nenes no comen papel, esto en alusión a una técnica que el mediador trató de usar durante el diálogo. El mediador pidió que no se hicieran comentarios que lastimen.

Finalmente, quedaron que el tema de la pensión se resolviera en la corte porque es un asunto que actualmente atiende ese foro. No se puede mediar, explicó previamente el mediador, cuando ya el pleito está en otro foro, salvo en algunas ocasiones si es una corte, y tampoco en casos de alto interés público o si hubo delitos.

Ya eran las 5:30 p.m. y había un problema personal que atender, así que el mediador sugirió una segunda reunión, a lo que ambos acordaron con el compromiso también de trabajar más rápido.

"Nos ponemos las pilas", dijo Jenniffer.